Somos el corazón de la Iglesia que trabaja para que cada persona, comunidad o actor del conflicto reciba un acompañamiento humano y cristiano que concientice sobre el valor de la vida y la necesidad de un Área Metropolitana en paz. Todo esto promueve una cultura de perdón, reconciliación, justicia, convivencia, ética del cuidado y paz.
Además, somos la delegación encargada de promover, proteger y defender los derechos humanos, acompañando a las comunidades más vulnerables y fortaleciendo iniciativas que favorecen la dignidad humana, la participación ciudadana y la construcción de una sociedad más justa y solidaria.