«Dios todopoderoso, de quien depende de todo nuestro ser y nuestro vivir, concédenos la lluvia necesaria, para que, socorridos con los bienes de esta tierra, busquemos con mayor confianza los bienes del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén”