1 . Comparte con nosotros alimentos no perecederos — enlatados, granos, lo que tengas de más en tu despensa. Cada donación llega directamente a manos de migrantes, habitantes de la calle y familias que hoy necesitan algo tan simple y tan sagrado como un plato de comida.
2. Trae ropa nueva o usada en buen estado — la que ya no usas puede abrirle el cuerpo y el alma a quien perdió todo en una emergencia. La recibimos y la guardamos con cuidado para entregarla cuando más se necesita, aquí en Medellín o en cualquier rincón del país donde el dolor llegue de repente.
3. Sé Samaritano por un día. Invita a tu familia o grupo parroquial a vivir una experiencia que cambia el corazón: comparte el desayuno y el almuerzo junto a habitantes de la calle y migrantes en el Hogar Monseñor Valerio Jiménez. Una jornada sencilla, pero profunda.